domingo, 27 de mayo de 2007

X 100 PRE

Esta vez, le tocó a mi amigo Mariano formar parte del blog... Extracto de ARISTA ORO, ahi vá... (gracias MK)

Por estos días, una campaña publicitaria de una gaseosa light nos invita a ser valientes frente a la vida y reconocer esas pequeñas cosas que nunca seríamos capaces de decir o hacer por falta de decisión.
A un mes de casarme, me pregunto si el matrimonio para toda la vida no podría ser una de esas situaciones del spot: “Levante la mano el que alguna vez quiso que sus padres estuviesen por siempre juntos…”
¿Una quimera? Grandes ideas y proezas del hombre han comenzado como un simple sueño. Pero los anhelos se transforman en realidades en la medida que con convicción ponemos nuestro empeño y nuestro esfuerzo para tomar decisiones acertadas en los momentos adecuados.
Uno cosecha los frutos que siembra. Empecemos entonces por vivir un noviazgo para conocerse en serio, y con proyectos de largo plazo.
Siembra viento y cosecharás tempestades, dice el refrán. No esperemos encontrar fidelidad, respeto o compromiso de casados, sino intentamos vivirlo desde el vamos en una relación.
En el mundo, hoy se impone a edades cada vez más tempranas la cultura light. Si lo sentís, hacelo. Si te gusta, está bien. Si la mayoría lo quiere, es correcto.
El amor duradero nada tiene que ver con esto. Los sentimientos son fluctuantes y lo superficial efímero. Quizás por eso cada vez se separan más matrimonios.
“Hasta que la muerte nos separe” no puede ser una premisa sujeta a lo que pase con el tiempo, sino una opción que acordamos vivir y sostener mutuamente de antemano al compromiso.
Por eso, amar es una decisión que debemos ratificar y alimentar todos los días.
Santa Teresa de Calcuta, solía decir que la medida del amor es amar sin medida. Sin lugar a dudas, su vida nos demuestra que es posible ser fiel a un ideal.
Quedará en nosotros elegir como queremos vivir y amar. Como bien dice la propaganda, la vida es según como te la tomás.

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